Hace dos días apareció este post en Bloomberg donde Travis Kalanick, founder y Ceo de Uber discute con un conductor sobre la política de precios y el modelo de negocio de UberBlack, el servicio de coches “limo” de Uber de gama alta.

El video fue grabado por el conductor en cuanto se enteró de su ilustre pasajero (que iba con dos chicas a la final de la superbowl).

En mi experiencia, después del genero, la cultura es el elemento más diferenciador: en Silicon Valley la reacción posterior de Kalanick habrá parecido incluso tibia, considerando que al estar grabando, es probable que el conductor le “tiró un poco de la lengua”.

Para álguien como Kalanick que se mueve a la velicidad y con la dureza del Bay Area, que ha montado en 5 años una empresa que vale casi el doble de BBVA, que ha cambiado el modelo del transporte en más de 30 países, … que álguien a quien ha explicado 3 veces el porqué han tenido que bajar los precios, le espete datos que no son correctos (como que la tarifa se ha reducido por 7, de 20 a 2,75US$ por milla) y le acuse de su bancarrota personal, tiene que haberle calentado bastante la sangre. El conductor estaba grabando la conversación a escondidas y lo sabía.

No me ha sorprendido el tono super amable de Kalanick a “video pasado”, donde asume toda la responsabilidad y pide disculpas a 360º, reconociendo que necesita ayuda para “liderar”. Sabe que ha metido la pata hasta el codo y es probable que esta actitud conciliadora sea debida a las experencias vividas por David Carroll con United que derivó en United (breaks guitars) u otras igualmente famosas como Dell Hell

Hoy nadie puede bromear con la viralización en las redes. Ni Uber.

Muy interesante la acusación del conductor a Kalanick: “estáis cambiando el modelo cada día”. Está claro que identifica una de las “tensiones” de los modelos de la Economía compartida (como Airbnb, Zip Car, etc.).

Desde el punto de vista del conductor, si yo compro un coche para ofrecer un servicio sabiendo que voy a cobrar 12/13 US$ la hora, si trabajo 15 horas la semana (un par de dias) me puede salir gratis el coche. Pero si luego me bajan la tarifa a la mitad y tengo que trabajar 30 horas, la cosa cambia radicalmente.

Lo mismo pasaría con Airbnb: hay gente que ha comprado una casa para alquilarla en Airbnb:¿que pasa el día que el alcalde te exige una licencia para operar por días o te limita a 2 meses al año su alquiler por días?

¿Y si compras un coche para alquilarselo a Zip Car?

Una enseñanza que me parece evidente es la siguiente: comparte algo que poseas, no compres un activo para compartirlo, sea una casa, un coche, un garaje o tu tiempo; de hecho dudo que sea rentable adquirir un coche para trabajarlo con Uber sin asumir riesgos: para ello existe el taxi con su licencia y tarifas reguladas.