Estoy disfrutando mucho con esta actividad «bloguera», que considero además como una parte importante de mis obligaciones académicas.

Creo que un «blog» es un escenario fantástico, informal, directo, donde hasta los no-profesionales de la comunicación como yo, podemos aportar contenidos sin que nadie nos llame la atención por no hacerlo como lo haría un periodista o un comunicador profesional.

En mi opinión, en un blog vale mucho la honestidad, el trasmitir pasión por una idea, defender una posición en la que creemos y animo a todo el mundo en lanzarse a la piscina y compartir, compartir (en mi caso) lo poco que he aprendido y lo muchísimo que me queda por aprender.

Mi sueño es que algún día mis hijos (ahora con 8 y 10 años) puedan leer lo que escribo aquí y conocer un poco más quien era su padre: esto es lo que hago cuando doy clase y lo que pido a mis colegas: hablen con los alumnos como si allí estuvieran sus hijos, cuentenle lo que han aprendido y que pueda servirle en la vida y en su profesión.

Lo bueno de las grandes empresas que están cambiando el mundo es que ya no editan manuales de comportamiento como se hacía en mis tiempos: si te han fichado confían en tí y que sabrás aportar nuevas ideas y aplicar tu estilo, para que la empresa cambie cada día al ritmo de los tiempos en los que se mide.

Lo escribí hace unos dias en un Foro de un Master TICAL. En EOI cambiamos cada dia: cada post, cada email, cada tweet que recibimos nos cambia, nos indica como cambian nuestros alumnos y el camino a seguir.

Me encanta experimentar en clase y alinearnos con las Instituciones más punteras en metodología: hoy en día los grandes «profesores» dan clase en Ted.com, en eCORNER de Stanford, en Authors@google, en Meettheboss.TV, gratuitamente y accesibles para todos.

Ayer mi clase de «Marketing Fundamentals» la dí al alimón por 3 minutos con Philip Kotler, bueno,  con esta conferencia suya en la London Business School y fue apasionante.

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